Mujer Ruta

“El ciclismo puede devolver la vida, aún en medio de las circunstancias más difíciles”: Laura Rico

Por: Andrea Mesa Quiceno  

@AndreaMequi 

Laura Rico es una bogotana de 25 años de edad, su vida transcurre entre los micrófonos y la bicicleta, estudió locución y medios audiovisuales y actualmente trabaja en los laboratorios de ingeniería de sonido de la Universidad de San Buenaventura, y al describirse así misma, dice: “soy una persona muy normal, muy natural aunque monte bici”. Además trabaja como voice over, realiza cuñas, podcast y es la voz comercial de la universidad. 

Laura lleva 7 años montando bicicleta: “ha sido una hermosa aventura que me ha llevado a conocer mil personas, equipos, colectivos”. 

Comenzó a los 17 años como una bici usuaria, decidió que la bici fuera su medio de transporte ya que su lugar de trabajo era cerca. Posteriormente, comenzó a conocer colectivos pro-bici, en el año 2016, la bici era un boom en el mundo urbano.

La bici llegó también a la vida de Laura por una pérdida familiar, su madre falleció de cáncer cuando tenía tan solo 18 años, un momento difícil de enfrentar “se me vino el mundo abajo, me desvié de mi rumbo, no supe si seguir trabajando o estudiando”, entonces un amigo llegó con una gran apuesta: la bicicleta. 

Su amigo le enseñó a ser una bici usuaria ejemplar, no solo era montar o movilizarse, también reflejar un estilo de vida, realizar y participar en eventos, hacer parte de colectivos “y bueno empecé a montar como bici-mensajera, como colectiva, pro de la bici, hacía parte de equipos como Bike Kenedy y me metí de lleno por ese aire que me faltaba, no me metí en cosas malas, sino que dejé llevar por el mundo de la bici”.

Su pasión por la bici le ha representado la oportunidad de conocer muchas personas y lugares, de hecho, Laura menciona que nunca hubiera imaginado conocer a tantas personas en otros lugares gracias a la conexión con la bici.

Después de ese primer amor, a través de la bici urbana, llegó el acercamiento deportivo gracias a una marca que Laura lleva en el corazón, se trata de Torralba “ellos fueron como mi familia, mi casa materna” fueron ellos quien le mostraron a Laura el ciclismo de ruta, cuando Laura aún estaba primípara en el cuento, la marca se acerca en aras de la publicidad, para que Laura fuera su imagen “yo no tenía ni idea, pero ellos me dijeron que me enseñaban a enchoclarme, que me vestían y me prestaban la bicicleta y entonces cuando hice ese comercial descubrí la bici de ruta y dije: Uff!! Puedo subir montañas, puedo viajar, puedo salir, que es esta locura, me emocioné tanto que al otro fin de semana me fui a comprar mi bicicleta de ruta”. 

Fue así como empezó otra etapa para Laura, otro enamoramiento, una aventura que la llevó a dejar de lado lo citadino y comenzó mucho más en lo deportivo, era una experiencia muy diferente, conoció otro perfil de personas, era más ameno lo disfrutaba más, era más personal y comenzó a conocer diversidad de rutas. 

Después del ciclismo de ruta entrenó triatlón y allí sufrió un esguince en la rodilla que la llevó a parar por casi seis meses, los médicos le recomendaron no montar más bicicleta, pero Laura no lo acató, no por desobediencia sino porque la bici ha sido parte de su vida, “por más que la gente me hubiera dicho que no montara, nunca he dejado de montar, no es que no me cuide, pero he aprendido a escuchar mi cuerpo, ahora estiro más, me cuido más, cada vez a que a uno le pasa algo malo uno aprende a cuidarse”. 

Laura ha pasado por unas etapas con la bicicleta, al principio solo urbano, luego la ruta por diversión y luego muy competitivo, se levantaba todos los días con el ánimo de entrenar y mejorar sus tiempos, sin embargo, con la lesión que sufrió dejó el entrenamiento y montaba sola o con amigos que ya conocía, recurría a competencias recreativas, su fuerte eran los medios fondos. 

Y como bien sabe esta apasionada ciclista, la vida da muchos cambios, su relación con la bicicleta cambió por algunos problemas de trabajo, familiares y llegó la pandemia. El rendimiento bajó mucho y su pensamiento volvió a dar un vuelco, quería salir a disfrutar la bici, ya no tanta exigencia, sino más bien descansar y en los momentos de salir a montar, pues que fuera a disfrutar “darnos un poquito de leña por qué no, pero más de disfrutar y conocer lugares”. 

El reto de Lau

Y fue así como nació el Reto de Lau, fue su gran reto el año pasado, se trató de 29 puertos en ascensos alrededor de Cundimarca, Laura quiso antojar a las personas tras lo que había pasado en pandemia. 

Empezó como una lista de ascensos que ella no conocía y le gustaría conquistar, después tomó mucha fama y le gente empezó a seguir el Reto de Lau “fue una experiencia maravillosa para mí, el poder enseñar a otros todo lo que hay alrededor, fue la oportunidad para decir: si yo puedo tú puedes hacerlo”. 

Y es que Laura es una dura, la bicicleta le ha ayudado a superar su más difícil pérdida y además una condición médica de base llamada sincope vasovagal “a veces todos esos ascensos que están en mi lista me daba miedo subirlos por cualquier desmayo o tema cardiaco” y así nació el lema?Todo es posible con actitud y la cabeza en alto.

Seguir montando después de un preinfarto no es fácil, pero Laura lo ha conseguido, con toda la actitud y la cabeza en alto. El año pasado en la Competencia el Gran Fondo de Boyacá Laura sufrió un preinfarto por sobreesfuerzo, “me tuvieron que reanimar, prácticamente estoy aquí como un milagro, la vida me dijo que me lo tomara con calma, que podía lograr lo que quisiera, pero con calma. Fue un momento donde dije wow, estar en esa pequeña línea entre saber si estás o no estás es muy difícil”

Hoy el ciclismo? 

Ya no es una competencia, somos recreativos, una persona que no puede estar siempre en la bicicleta de manera competitiva, puede disfrutar y conocer otras rutas, conocer gente, desahogarse, “el mundo de la bici conecta tanto que abre muchas puertas, independiente quién seas, el ciclismo une”.

Ese es el objetivo de Laura este año, seguir conquistando los puertos, sacar más rutas en ascensos y trasladarse a otros lugares, seguir motivando a otras personas?todavía se moviliza en bicicleta, ya no tan constante como antes porque ahora las distancias son mayores y debido a su condición médica no se exige tanto, va más suave, pero con la mejor actitud, divisando paisajes, respirando aire puro, disfrutando amistades “no vivo de la bici y tampoco me quiero morir por la bici” por eso cambió el chip, hoy Laura es más consciente, ama la bicicleta y espera montarla hasta viejita “es un momento para mí, para encontrarme a mí misma cuando salgo a montar”. 

Y es la bicicleta es tan importante para ella que su más memorable ruta es el reto de Ibagué al Alto de la Línea, “cuando llegué no pude parar de llorar, fue muy lindo además porque todos los altos que alcanzo me siento más cerca de mi mamá”. 

Desde enero Laura tiene el aval para competir, está actualmente con un deportólogo que está haciendo su recuperación cardíaca con el objetivo de controlar sus pulsaciones y el corazón se vuelva a acostumbrar, Lau toda una titán de las bielas y los pedales.  

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