Ciclismo Triatlón

Empezar desde cero… y vencer los obstáculos

Julián Caicedo nació en Armenia hace 40 años. Practica el enduro desde que tenía cinco, también desde niño, se inició en otros deportes como motocross y bicicross. A los 16 años, empezó hacer ciclomontañismo y se apasionó por esta modalidad hasta llegar a ser campeón nacional. Pero un día, un accidente fatal apagó los sueños de Julián y su pasión por el ciclismo. Perdió una pierna y con ella las ganas de montar en bicicleta.

El 27 de diciembre de 2011, Julián pasaba la Navidad con su familia en una casa de campo cerca de Armenia. Un día iba por la carretera manejando su moto y de repente el conductor de un camión que pasaba allí, irresponsablemente, hizo un giro prohibido y se estrelló de frente contra Julián. Los médicos invirtieron casi 10 días tratando de salvar su pierna; pero cuando su vida empezó a pender de un hilo, tuvieron que amputarla.

Aunque su recuperación fue bastante positiva, durante los meses siguientes, Julián no hizo más que preguntarse cuál era el paso a seguir, sin decaer. Tuvieron que pasar más de dos años para que volviera a pedalear, con un nuevo sueño y grandes metas: ser un triatleta paralímpico.

Un nuevo comienzo

Durante 2012 y 2013, Julián pasó por varias cirugías, que buscaban darle una mejor calidad de vida. Dos años después del accidente, estando en casa, se enteró de que se iba a realizar la Travesía Millenium en el Quindío: se anunciaba una travesía de dos días de ciclomontañismo por las montañas del departamento, que le hicieron extrañar su deporte favorito. Se lamentó porque ya no podía practicarlo, pero no perdió las esperanzas y tomó la decisión de levantarse e ir a conseguir una bicicleta.

Con el reto de volver a pedalear, trató de mover la bici con la pierna izquierda. Al principio esta solo le daba fuerza para unos cuantos metros. Cada mañana se levantaba a montar tratando de avanzar un poco más. Aun así, se inscribió en la travesía.

El primer día logró hacer los 52 kilómetros establecidos por la carrera, lo cual significó un gran logro personal, y al día siguiente sólo pudo hacer la mitad del recorrido propuesto. Sin embargo, para él eso fue un gran triunfo y una señal para no volver a rendirse.

El siguiente objetivo

Días después, un amigo le contó que, en Florida, Estados Unidos, había un evento que proponía un tercio de la distancia del Ironman, la competencia emblemática de triatlón, y lo invitó a que probara esa competencia. Pero Julián nunca había nadado profesionalmente y no le gustaba la bicicleta de ruta. Además, tenía que correr en muletas porque no tenía prótesis.

Faltaban 9 meses para la competencia. Entonces, Julián compró una bicicleta de ruta y buscó un profesor de natación. Durante su preparación, participó en la primera válida del café en el Quindío, su primera carrera de Triatlón en distancia sprint. Esta prueba le dio una gran guía de cómo estaba su estado físico y alimentó su motivación.

Viajó a Miami y completó el tercio de Ironman en 10 horas y 35 minutos. No era un gran tiempo, pero logró romper una barrera y se motivó a seguir luchando por su carrera deportiva.

Ese fue el inicio de un sueño más en la vida de Julián. Con sus propios recursos empezó a participar en todas las competencias nacionales y obtuvo su licencia de triatleta con FEDECOLTRI (Federación Colombia de Triatlón). Ganó su primera medalla de oro en Cartagena y dos años y medio después, su amigo y entrenador Oscar Preciado, lo contactó con la Liga de Antioquia para que lo acogieran y apoyaran en todos sus proyectos y desde el 2017 compite para Antioquia, debido a que no contó con este apoyo en su departamento.

Adicionalmente recibió el apoyo THULE, una marca de accesorios y portaequipajes que le suministró a Julián todos los productos que le fueran de utilidad, como la maleta para llevar su bicicleta, el rack para montarla en un vehículo y todos los accesorios necesarios, a fin de brindarle comodidad al transportarse de ciudad en ciudad. Así mismo, Ortopédica San Carlos lo apoyó con equipos ortopédicos.

La familia es parte fundamental en este tipo de accidentes y Julián cuenta con unos padres maravillosos que siempre lo han apoyado en todo, una esposa y una hija de tres años a las cuales les ha demostrado que sí se puede.

“Este tipo de accidentes son psicológicamente fuertes. Mi mensaje es que, mientras la cabeza de uno esté funcionando –y aunque una parte del cuerpo no esté completa o funcionando al 100%, no hay que rendirse. Los sueños se cumplen, las metas se cumplen, ya sea sin una pierna, sin dos, o en una silla de ruedas. Todo depende de cada uno, de sus fortalezas, de las ganas de salir adelante”, dice.

“Yo busco llevar el mensaje a todas las personas –deportistas o no– de que la vida continúa. No se acaba por estos accidentes y retos que nos impone. Al contrario, llegan por alguna razón; para volverse más guerrero, sacar más ímpetu y llevar la vida de una forma diferente, porque todo cambia”, añade.

El gran reto: los Juegos Paralímpicos Tokio 2020

Desde 2018, acompañado de algunos compañeros, fue a representar a Colombia en el campeonato mundial de Sarasota, Florida en Estados Unidos. El objetivo era buscar los puntos necesarios para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. Pero en esta nueva versión de las justas deportivas, su categoría PT52 (amputación por encima de rodilla masculina) fue excluida de la convocatoria, aunque la PT52 femenina sí se mantiene.

Según un comunicado de la organización, la categoría PT52 masculina se fusionaría con otras, lo cual reduce los cupos para los participantes. Sin embargo, Julián ha decidido no rendirse y seguir luchando por su clasificación.

Entrena de lunes a domingo. A las 4:30 de la mañana se levanta a tomar su bebida energética y empezar su rutina. Durante 3 veces a la semana, realiza dos de las modalidades de triatlón, es decir, nada y corre; corre y pedalea o pedalea y nada. El resto de los días realiza algunas actividades con objetivos diferentes entre tiempos, distancias y resistencia.

Cuando llega a casa, desayuna y empieza su día laboral, pues Julián –aparte de ser un gran deportista– es un diseñador gráfico y animador 3D que trabaja desde su casa. Creó su propia empresa y diseña modelos 3D de arquitectura y renders, para vender a las inmobiliarias y constructoras.

“Nadar, montar en bicicleta y correr en una sola competencia no es fácil. Por eso, con esto yo le puedo demostrar a las personas, sobre todo a los jóvenes, que el deporte puede traer muchas experiencias, enseñanzas y satisfacción”.

Julián, después de tanto luchar, agradece a todas las personas que le dieron su apoyo, entre ellas, a Fabián López, entrenador de la liga de Triatlón paralímpico de Antioquia; Martha Pemberty, entrenadora de la liga de Triatlón de Antioquia; y muy especialmente a Edwin Vargas, ganador del Epic 5 Challenge. También, a Pablo Vargas de Sportravel.com y Andrés Quiroga de THULE, quienes le han ayudado a alcanzar varias metas y cumplir sueños.

“La discapacidad se ve en mi cuerpo, pero no en mi mente. Si yo puedo, ¿usted por qué no?”, finaliza Julián Caicedo.

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