fbpx
Cicloturismo

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta (II)

Por: Juan Carlos Pardo Lugo

Mira la primera parte de esta historia en la Revista MyBike (Ed.09 diciembre 2015)

Segunda Etapa

Puerto Salgar (Cundinamarca) – Puerto Parra (Santander) – 200 km

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bikeLa primera noche dormí bastante regular. Tenía dolores en las piernas y sobre todo en la parte alta de la espalda. Muy a las 4:15 a.m. sonó mi despertador y a las 5:00 a.m empecé a pedalear. Aún no amanecía, así que prendí todas mis luces.

Llevaba conmigo una luces “4 leds knog” que mi amigo Omar Rubiano ‘me clavó’ meses atrás. Digo que me las clavó porque yo no las estaba buscando. Pero se lo agradecí ese día en que partí antes del amanecer para la segunda etapa de esta travesía. De hecho, las llevé encendidas todo el tiempo. Cuando tienen carga pueden durar hasta 48 horas.

20 kilómetros después de arrancar encontré un súper restaurante con un paseadero gigante. Llamativo, sí. Pero vi que en el de 100 metros más adelante estaban parqueadas todas las tractomulas. Es fácil de adivinar que fue en el segundo donde terminé desayunando caldo de costilla, calentado, huevos revueltos, yuca, plátano y limonada de panela por tan solo 10.000 pesos.

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bike 7¡Sí! ¡Dios mío! Me aterra todo lo que comí. Pero era energía pura. Aunque dejé los fríjoles: seguro me darían yeyo y terminaría convertido bomba atómica.

Durante el recorrido vi muchos animales en la carretera. Pero lo que más me aterró fue la cantidad de aves que me acompañaron.

No hay nada más maravilloso que pedalear al amanecer. Y como siempre lo he dicho, me pasaron varios grupos de bicicletas en su entrenamiento matutino. Lo he dicho y lo diré siempre. NO SOY PROFESIONAL. Tampoco intento serlo. No compito y no lo quiero hacer. Me gusta participar. Pero entre un profesional, un élite y este pequeño comando hay una brecha inmensa.

Yo soy un aficionado, un cualquiera, que le gusta montar bici, que se monta en su plegable para ir a la oficina y que sale los domingos a patios. Subo a 36 minutos pero sobre todo por mi arepita del alto en Juicy Fruit. Creo que mi mejor tiempo es 34.  Pero me enciende el alma cada vez que lo hago.

IMG-20151009-WA0049En fin, ese día pasaron dos cosas: la primera fue que la carretera buena se acabó y tuve que pedalear por un trayecto sin berma. Cada vez que oía venir un camión, sentía ganas de bajarme a pedalear por trocha. Los camiones pasan muy cerca del ciclista. Es una experiencia horrible. Es como meterse en un túnel de viento. Sí, es verdad, cada vez que una de estas moles pasaba cerca, sentía que me iba a caer. No porque me asustara, sino porque la corriente de aire me empujaba y halaba a la vez. Pienso en que de verdad todos los conductores debemos dejarle el espacio de 1,5 metros de distancia a los ciclistas.

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bike 8Uno como ciclista se orilla por decencia y prudencia. Pero eso no significa que no tengamos el derecho a usar la vía. No nos piten; no nos empujen: somos frágiles en nuestro caballito.

Almorcé en un lugar donde no había señal de celular que se llama San Gabriel de la Paz y queda entrando a Santander, tierrita de la familia Galvis. Paré de pedalear a eso de las 11:30 a.m. y arranqué de nuevo a la 1:30 p.m.

Entonces empecé un tramo de muchos ‘columpios’: rampas que suben y bajan constantemente; que te desgastan; que te suben y te bajan. Y lo peor es que con lo que bajas no subes la otra.

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bike 2A eso de las 3:00 p.m., sentí un jalón en el tendón de la pierna izquierda. No quería aterrarme, ni asustarme. Pero sabía que una tendinitis me podía dañar el viaje. Desde antes de salir, y durante toda la travesía, estaba aplicándome la crema y tomándome las pastillas que mi médico de cabecera, Fabio Adolfo Vega, me recetó. Aún así, el dolor era muy fuerte.

Bajé el ritmo y seguí como quien no quiere prestarle atención a las molestias. Me detuve antes de Puerto Araújo. Nuevamente me quedé sin agua. Y al parar en el hostal ‘Los Almendros’ salió ‘una nena’ que con acento paisa me dijo:

“¿Y este rolito que hace por aquí?

Yo le respondí igual: “¿Y esta paisita que hace por aquí?”

Y después de soltar una carcajada le expliqué: “Es que me dio por salir a montar un toque en Bici”.

“Ahhh… …Bueno. Menos mal, porque como ahora las hacen con motores”, respondió ella.

¡Puf! Me dio piedra. No sabía si reír o qué. Pero de lo que sí me di cuenta es que la gente no se atreve a ponerse metas. Y si lo hace, tampoco se anima a hacer algo por cumplirlas.

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bike 1Dos días antes de mi partida ya tenía dolores en las piernas. Pero mi somatizada me tenía loco: dolor de estómago, de cabeza, estrés, ansiedad. Y ahora una tendinitis en mi pierna izquierda que se acentuó en el último entrenamiento. Pensé en que no dejaría que se convirtiera en una molestia. Poco a poco vi que eso se hacía realidad. Me motivaba el hecho de entrar a Santander. Y me enloquecía la idea de ver que se hacía realidad mi travesía.

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bike 4La temperatura era muy fuerte. Cada vez que podía me tapaba. Pero el aire se condesaba más, como si estuviera respirando frente a mi pocillo de tinto caliente en la mañana. Mi Camelback también se calentaba. Tanto que el agua alcanzaba casi la temperatura ambiente. Cada sorbo de líquido me traría una sensación horrible, desgastante. Sentía que tomar agua me quitaba energía.

Aunque sabía que, más allá de la temperatura, el agua es importante, y que cada 5 a 10 minutos debía tomar un sorbo para completar los 2 litros del Camelback en dos horas de pedal, no me daba placer hacerlo.

El camino seguía acompañado de un bocadillo, unas gomitas, el maní y las barras de cereal. Cada 30 minutos le metía alguna vainita al estómago.

El sillín, por su parte, ya me empezaba a pasar factura. A esa hora, esperaba que la crema que mandó Vega también sirviera para esa zona.

Así llegué a Puerto Parra y entré al ‘Hotel Santander’. En ese momento solo pensé en cenar algo y en recuperarme porque tanto ese día, como el siguiente, las expectativas de temperatura eran las mimas: hasta 40 grados centígrados.

Los mensajes que todos me enviaban por redes sociales, se convertían en gasolina para mi corazón. También las llamadas de mi tíos y de otros conocidos me hacían sentir bien, por más que yo no les contestara el teléfono. Sabía que un segundo de desconcentración podía llevarme al error.

Mi travesía Bogotá-Guajira 2015 en bicicleta my bike 10Cindy, en cambio, sabía dónde estaba yo porque me sigue a través Life 360, un geolocalizador, que indica mi posición cada 15 minutos. Para ella esta también era una travesía, pues tampoco debe ser fácil ver a su esposo partir en dos ruedas, apoyarlo en su locura y creer en él.

Descubre Mas

Que se vuelva un brote el uso de la bici

Felipe Jose Gomez

Cinco proyectos que están mejorando la infraestructura ciclista en Colombia

Felipe Jose Gomez

Intercambios de Biciturismo entre Paraguay y Colombia

Felipe Jose Gomez

Dejar un comentario