A veces no hacen falta dietas extremas ni rutinas imposibles para perder peso: un pequeño cambio puede marcar la diferencia. Eso lo comprobó un periodista británico, que en apenas unos meses logró bajar casi 5 kilos al eliminar un único tipo de alimento de su día a día.

Adiós a los ultraprocesados

Steffan Rhys, periodista galés y padre de familia, decidió en marzo de 2024 dejar de consumir azúcares añadidos y productos ultraprocesados. Lo que empezó como un reto de dos meses se convirtió en un hábito permanente. El resultado: casi 5 kilos menos y una mejora notable en su energía y bienestar.

“Los supermercados están llenos de comida ultraprocesada, y al principio parece imposible evitarlos”, explica. “Pero no se trata de vivir solo de frutas y verduras frescas; hay alternativas más naturales y accesibles si se aprende a elegir mejor”.

Transformados no es lo mismo que ultraprocesados

Rhys insiste en algo importante: no todos los alimentos transformados son malos. El pan, el queso, el yogur natural o la mantequilla llevan siglos en nuestras cocinas y son productos perfectamente válidos. El problema surge cuando entran en juego los aditivos: emulsionantes, edulcorantes, almidones modificados o aromas artificiales.

El profesor Tim Spector, epidemiólogo del King’s College de Londres, lo explica con un ejemplo: “Un yogur natural es transformado porque se mezcla leche con bacterias. Pero cuando se añaden químicos y espesantes, se convierte en un ultraprocesado, perdiendo gran parte de sus beneficios”.

El secreto: simplificar la cocina

La estrategia de Rhys fue sencilla: cocinar lo justo, pero con ingredientes de verdad. En lugar de galletas o cereales de desayuno cargados de azúcares, optó por yogur natural con frutas. Sustituyó salsas envasadas por versiones caseras y cambió snacks industriales por frutos secos o pan integral.

Este enfoque le permitió no solo adelgazar, sino también mantener el cambio en el tiempo. Lo que parecía un sacrificio terminó siendo un estilo de vida más saludable, práctico y sostenible.

Un aprendizaje aplicable a todos

El caso de Rhys muestra que no hace falta contar calorías obsesivamente ni renunciar a la comida sabrosa. Basta con identificar y eliminar los ultraprocesados para mejorar la salud y, de paso, perder peso. Un cambio pequeño que cualquiera puede aplicar en su cocina, con resultados que sorprenden en pocos meses.