El décimo puesto del día sitúa al piloto de Canyon-SRAM zondacrypto en el sexto lugar de la general con L'Angliru al acecho

Puede que Kasia Niewiadoma-Phinney haya entrado en La Vuelta Femenina con la vista puesta en el podio y luego se haya propuesto ofrecer una actuación sólida en las primeras etapas, pero siempre eran los dos últimos días de escalada los que iban a suponer la prueba definitiva. La primera ciertamente no salió según lo planeado.

Después de una carrera complicada en el Canyon-SRAM zondacrypto, el corredor entró en la última subida de primera categoría a Les Praeres, casi cuatro kilómetros con una pendiente media del 13,5%, bien posicionado en el pelotón dramáticamente reducido.

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“La subida fue súper empinada. Quiero decir, es difícil conseguir algún tipo de cadencia en esa subida tan empinada”, dijo Niewiadoma-Phinney sobre el ascenso, que incluyó secciones con pendientes de hasta el 20%.

“Necesito algo de tiempo para digerir el día de hoy y darme cuenta de que fue sólo un calentamiento para lo que tenemos que hacer mañana”, concluyó Niewiadoma.