El holandés disputará su sexta participación en el Tour de Francia este verano, pero no ha abandonado su afición por el todoterreno

Mathieu van der Poel tiene solo 31 años y tiene un acuerdo para permanecer en Alpecin-Premier Tech hasta al menos finales de 2028, pero ya le preguntan cómo le gustaría ser recordado como ciclista cuando termine lo que ha sido una carrera ilustre.

Y es ser “parte de una generación que cambió el ciclismo”, algo que el holandés aspira a dejar como legado, con ataques de capa y espada más frecuentes por parte de jugadores como él y Tadej Pogačar que juegan un papel importante en ello.

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Van der Poel sufrió su peor suerte en París-Roubaix, cuando un doble pinchazo y dos cambios de bicicleta en la Trouée d'Arenberg prácticamente lo descartaron por completo de la carrera.

Lo que produjo después fue una persecución bastante ridícula para terminar cuarto, a sólo 15 segundos de su rival y ganador desde hace mucho tiempo, Wout van Aert. Después de felicitar al belga nada más llegar al velódromo, Van der Poel dijo que no fue una sorpresa verlo superar a Pogačar en el sprint à deux una vez que sobrevivió a sus ataques.

Van der Poel también comentó sobre la nueva fuerza en ascenso en el ciclismo masculino, el adolescente francés Paul Seixas, y describió su actuación en Lieja-Bastogne-Lieja como “increíble” y “espectacular”.