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JUAN JOSÉ BETANCOURT, EL PARACICLISTA QUE BARRIÓ EN LOS PARAOLÍMPICOS

Juan José es un hombre exigente consigo mismo, entregado a la familia y lleno de ganas de construir un mundo mejor. Se prepara para el próximo mundial de ciclismo adaptado y para los Olímpicos de París 2024. Su mentalidad es la de un campeón que conoce de barreras físicas, pero no mentales. 

Nació en 1999, tiene 22 años y es medalla de bronce en la modalidad ruta de los Paraolímpicos Tokio 2020. Un premio que tanto para sus entrenadores como para sus padres, es el reconocimiento a un luchador. Juan José nació con secuelas de parálisis cerebral, a su madre le dio preclamsia en el momento del parto y las consecuencias recayeron en Juan José, “a mis papás les dijeron que yo iba a quedar con parálisis cerebral total, pero no fue así, tengo solo secuelas”. Les dijeron que no podría caminar ni tener una vida “normal” pero Juan ha barrido con todos los paradigmas. “Aprendí a caminar a los cinco años, mis primos me retaban a subirme a los árboles y como yo soy competitivo lo hacía y sin saber caminar, hasta que un día cogí impulso y caminé”.  

Se educó en un colegio para niños sin comorbilidades o algún tipo de enfermedad, a eso le atribuye un padecimiento de matoneo que recuerda con tristeza “fue tan duro que algún día me quise quitar la vida, me salvó el apego que tengo a uno de mis perritos”. A pesar de todo, logró graduarse de once y empezar una carrera universitaria. Pero el ciclismo, siempre fue el ciclismo… El lugar donde encontraba un refugio, un amor y donde siempre se pudo destacar. 

 

Una carrera brillante en el ciclismo adaptado (paraciclismo)

Desde muy pequeño le gustó la bicicleta; así como le costó bastante aprender a caminar, no lo fue para montar en bici, por el contrario, se le facilitaba. Sus padres no dudaron en incentivarlo “ellos me compraron la primera bicicleta adaptada, costaba como cuatro millones de pesos, pero no les importó, fue el mejor regalo de mi vida”. 

En 2014 decidió iniciar a entrenar juicioso y acudió a un club de Funsa, municipio donde vive, “me encantó sentir que podía ser muy bueno pero ese club no me daba posibilidades, no tenía esperanzas ahí porque no sentía que creyeran en mí”. De ese club pasó a la escuela de Esteban Chaves, el que describe como su mejor lugar en el mundo, donde creció muchísimo y le dieron la oportunidad de ser ciclista paraolímpico. En 2017 empieza su recorrido como ciclista paraolímpico y en el 2019 da el salto a ser profesional, “el 2019 fue un gran año para mí, hice en Cartagena la carrera 70.3 y me gané el primer patrocinio”.  

 

El entrenamiento de un ganador  

Cuando empezó a competir profesionalmente Juan José salía sagradamente a las seis de la mañana, todos los días, trataba de hacer un entrenamiento de como mínimo 130 km “fueron épocas demasiado exigentes”. Desde el 2020, el entrenamiento ha empezado a ser un poco más laxo, ya es todo un campeón y eso le permite salir a las ocho o nueve de la mañana, hacer entre sesenta y ochenta kilómetros diarios; eso sí, la dieta sin carne es estricta y descansa únicamente los lunes, los cuales considera su eterno día festivo. “Entreno igual que cualquier ciclista de alto rendimiento, me exijo al mismo nivel”.  

TOKIO 2020 

Sin duda, los juegos paraolímpicos de Tokio 2020 marcaron un hito en la carrera ciclística de Juan José. Ante los ojos del mundo se convirtió en uno de los mejores en el ciclismo adaptado, aunque para él una medalla de bronce en ruta y un diploma en crono no fueron suficientes, “corrí primero la de crono y al día siguiente la prueba de ruta, me deprimí mucho porque tenía muchas expectativas para la prueba de crono y no disfruté el diploma por lo mismo. Llegó la medalla, pero me podría haber ido mejor si no me hubiera caído”.  

La exigencia consigo mismo es tanta, que tanto el diploma en crono como la medalla de bronce en ruta se quedaron cortas. Las caídas no le permitieron ganar oros y Juan José es un hombre de dorados, así lo quiere demostrar en el próximo mundial de paraciclismo y en los próximos paraolímpicos. Lo que sí está claro es que competir a nivel profesional le ha dejado muchas enseñanzas personales a Juan José “aprendí que muchas veces no es solamente ganar, vamos por un buen camino sobre la bicicleta y vamos mejorando para ganar, lo que más me interesa es disfrutar de este deporte que es realmente mi pasión”.  

Lo que más le quedó de la experiencia paraolímpica fue conocer una parte del mundo a la que jamás creyó que llegaría “fue una experiencia inolvidable porque es otro mundo, otra cultura, un mundo donde no ves basura, es increíble”.  

 

Lo que sigue para Juan José  

Además de llevar a sus padres hasta París para poder compartir con ellos la experiencia de sus segundos Paraolímpicos, Juan José iniciará una fundación de ciclistas paraolímpicos “próximamente me van a donar unas bicicletas para ayudar a los ciclistas paraolímpicos. Como ciclista paraolímpico si tú no tienes un apoyo realmente es muy difícil llegar lejos porque es muy costoso”. 

Compartir con sus padres, sus hermanos y su novia es otra de las cosas que más le gusta hacer, “creo que la familia es muy feliz conmigo”. También le gustaría apoyar a mujeres con cáncer, “me gustaría apoyar a las mujeres que tienen cáncer, ahora apoyo a una profe que tiene cáncer aquí en Funsa, vivo muy agradecido con ella porque me ayudó cuando me hacían tanto matoneo, me tendió la mano”.  

En 5 años, este campeón de la vida se ve viviendo del deporte, ojalá siendo campeón mundial y campeón olímpico, en París desearía ganar o ganar. Otra meta a más de cinco años sería adoptar hijos “quiero adoptar porque muchos de los niños que están en Bienestar Familiar sufren mucho y que bonito sería darle la oportunidad a un niño que realmente lo necesita, quererlo como a un hijo, darle muchas cosas”.  

 

Saber vivir feliz y ser una inspiración para los demás  

Vivir es una maravilla, para mí la vida es hacer las cosas que te gustan porque hay muchas personas que lo tienen todo y mucha plata y no viven felices. Tienen salud y no la valoran. Así que lo importante no es la plata es poder hacer lo que a uno le gusta”.  Inspirar a las demás personas para que cada día luchen por sus propósitos, sin importar las limitaciones físicas o mentales. Juan José es el claro ejemplo de que cualquier propósito que un ser humano traza, con persistencia, será posible de lograr. No existen barreras, sólo las que cada quien se quiera poner, es por eso que su frase celebre es “dispara a la luna que si no aciertas al menos lograrás llegar a las estrellas”. Y vaya si Juan José está logrando las estrellas y alcanzará seguro más que la luna.  

 

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